Mi nombre completo es Felipe Alberto Cortez Orellana, pero resulta más fácil recordar las iniciales. Mi profesión es el diseño gráfico. Trabajo, aprendo y enseño en Santiago de Chile.
En faco.cl ofrezco vínculos a mis espacios virtuales activos y, más abajo, un blog sobre diseño, cultura, placeres y quejas.
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TRABAJO
Para empezar, quiero enfocarme en Caudal y Esperanza (con mayúsculas). Caudal, entendido como el conjunto propio de referencias y capacidades en cada aprendiz; y Esperanza, entendida como el conjunto propio de deseos posibles, conjunto que dispone a cada aprendiz en rol activo y central.
Apuesto a que un deseo común entre los aprendices (en rol activo y central) es el crecimiento. Y apuesto a que deber común para los maestros es facilitar y catalizar el verdadero crecimiento.
Según Bruce Mau, el crecimiento es una exploración intermitente donde se encuentran cosas que no se estaban buscando, y es una exploración necesaria y diferente para cada persona. Por esto considero inadecuada la intención de ajustar al aprendiz a una matriz totalitaria que lo limite a lo bueno, lo probado, lo seguro. Y la considero aun más inadecuada en nuestro campo donde requerimos de la transgresión continua (según Milton Glaser).
Considero que es adecuado, por el verdadero crecimiento en nuestro campo, atender y respetar a Caudal y Esperanza en cada aprendiz, para ensayar la transgresión en medidas propias, auténticas y justas.
He hablado de aprendiz y maestro, al modo de la tradición de artes y oficios, donde el taller ha sido la instancia para llevar a cabo la operación de crear formas nuevas (según Juan Guillermo Tejeda). Una tradición que logró atravesar la revolución industrial, a duras penas pudo atravesar el desprecio a la artesanía, propio de la metodología proyectual con delantal blanco inmaculado, y parece no ser capaz de atravesar la codicia de algunos administradores de enseñanza superior, que ven a la educación privada como un rentable negocio de certificaciones, y ven a la educación pública (de calidad) como amenaza.
Por los obstáculos nombrados y varios más (que escapan de un análisis rápido), el “taller” actual, vaciado de su tradición, deja a cada “aprendiz” abandonado a su suerte, con los medios que alcance, intentando crear formas buenas, formas probadas, formas seguras. Y esos intentos son enfrentados al “maestro”, quien debe aprobar o reprobar la certificación del “aprendiz” usando una matriz totalitaria, según se lo exigen: su propia estabilidad laboral, el administrador de la enseñanza y el “aprendiz” deformado por la administración.
Pero las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) más la Cultura Digital que surge de ellas entregan a la actualidad la oportunidad de rescatar, desde la Virtualidad Real (término de Manuel Castells), la conversación e interacción tradicional del taller de artes y oficios.
Y lo dejo hasta aquí, para más asista al Taller Convergente - Feria y Encuentro de Diseño Independiente, a realizarse este 27 de junio en DuocUC, sede Viña del Mar. Allí me presentaré con la charla: “TremendoTaller, una experiencia entre cultura digital y factor humano, para talleres de diseño gráfico”.
Al parecer es la primera vez, mientras estoy estudiando diseño, que tengo la agradable sorpresa de asistir a una charla con tal contenido emocional y real de las escuelas de diseño.
Creo que con Jorge (mi profe actual) es la primera vez que percibo la sensación de tener un maestro enseñando a aprendices todos partícipes y con una ansiedad muy presente a la hora de clases teóricas..
saludos y muchas gracias por la charla, que fue bastante inspiradora por lo demás.
Muchas gracias Osvaldo: muchas gracias por este comentario y por la invitación.
Resultó un gran evento, felicitaciones a los organizadores!